Retirada de Patricia Argüello

Hasta aquí llegó nuestra historia, te quise con todo mi ser, te entregué todo, tanto es así que fuiste mi obsesión. Intenté seguirte a todos lados a todas partes, tan enamorada estaba de ti que me olvidé de que la vida no se puede jugar a una carta y yo la jugué, aposté por ti y lo sabes.

Todavía recuerdo cuando te presentaste por primera vez siendo una niña de 7 añitos.  Yo era reacia a ti, me gustaba más el fútbol me tenía más enamorada que tú, pero te empeñaste en que lo dejara por ti y lo conseguiste, me regalaste títulos, selecciones, campeonatos y tan solo tenía 10, 11, 12 años….

Si, lo admito, a esa edad ya me ganaste y ya daba igual todo el sacrificio que tuviera que hacer, renunciar a una niñez equilibrada, a mis amigos del colegio, al número ingente de horas entrenadas con 12 años, a soportar auténticas barbaridades……. ya todo daba igual, te necesitaba como el respirar en mi vida, yo solo tenía sentido si tu estabas a mi lado.

Llegaban esos regalos tan bonitos que solo tu sabías que me llenaban tanto, campeonatos con la selección de Madrid, Final Fours, los veranos con la española, los campeonatos europeos, títulos colectivos, individuales, medallas representando a tu país, esa sensación de subir a lo más alto del pódium con el himno de tu país, llegar a la liga más alta de tu país y mantenerse muchos años ahí arriba…… que de regalos y a la vez la dependencia cada vez era mayor, yo sin ti ya no era nada.

Y de la manera más cruel me quisiste dejar, siempre recordaré esas palabras del cirujano, mi hermano, nada más despertar de la anestesia; “Patricia, hasta aquí llegó tu carrera como deportista profesional, ya no podrás seguir ese ritmo, tu rodilla no lo aguantará”.

Sabes Baloncesto, yo te quise con todo mi ser, y no entendí en ese momento porque me abandonabas, porque me dejabas sin ninguna explicación, la sensación de que era injusto y no me resignaba a perderte, no me resignaba a no luchar por seguir a tu lado, tú eras todo para mí y así lo hice, me olvidé de todo y de todos, mi obsesión a ti era tal, que solo me importaste tú, seguirte a ti hasta el fin del mundo, aunque tu ya no me quisieses igual que antes, yo te seguiría hasta el final, yo sin ti ya no soy nada.

Luché de la misma manera que te amé, hasta que no pude más, cuantas noches de dolores, entrenamientos cojeando, pastillas, infiltraciones, aprender a soportar el dolor e introducirlo como un amigo en tu vida, como parte tuya ….. pero llegó el momento en que mi cabeza y corazón entendieron que, sin mi cuerpo, no podrían nunca alcanzarte y justo en este momento cuando toqué fondo, te odié con todo mi ser, pero seguía sin poder estar sin ti, porque yo sin ti, no soy nada.

Fue aquí, cuando uno toca fondo, cuando los verdaderos aprendizajes de la vida aparecen y uno crece como persona y consigue entender las cosas.

Entendí que me dejabas para no hacerme más daño, entendí que dejaste que tocara fondo para ver que fuiste precisamente tú, el que pusiste en mi vida a una de las personas más valiosas que he conocido, mi marido y que además lo elegiste como mi entrenador estos últimos 6 años y ha sido él, el que nos ha reconciliado, él ha conseguido que ya no te odie, que en estos 6 años pueda despedirme de ti de manera progresiva, de tener esa sensación de que podía perdonarte y que era feliz jugando mis últimos partidos, feliz de compartir tu y yo nuestros últimos días tras 27 años juntos.

Resulta gracioso como cambian las cosas según desde que ángulo observes el objeto. Fueron muchos años viéndote desde un ángulo que lo veía todo borroso y sin sentido, un querer y no poder, pero al cambiar de ángulo pude ver todo lo que conseguimos tu y yo en 27 años, el sacrificio y apoyo de mi familia para que yo llegara hasta ahí, la manera tan bonita con la que nos hemos podido despedir, desde los últimos 5 años en un país como Malta con gente tan maravillosa que ahora es nuestra segunda familia y este último año con el cariño de papas, jugadores, de entrenadores, compañeras del senior y de mi entrenador.

Ahora ya si te puedo decir adiós, nuestra relación se terminó, yo ya no te puedo seguir, solo me queda contemplarte en la distancia. Seguiré enamorada de ti, hoy y siempre, porque eres pura magia, porque, aunque te odié por no entenderte, me estabas mostrando otro camino en la vida que es necesario seguir, me estabas mostrando que la vida es una balanza y no se puede jugar todo a una carta, siempre hay que tener plan B.

Hoy te miro con cariño, nostalgia y alguna que otra lagrimilla, porque han sido 27 años juntos. Me quedo con los buenos momentos vividos y sobre todo agradecida siempre por  toda la gente que me has dado, el cariño recibido y el respeto de muchos, pero sobre todo por traer a mi vida a la persona que me ayudó a entenderte, perdonarte, despedirte y alegrarme de hoy en adelante por los proyectos que vengan junta a él.

GRACIAS POR TODO LO QUE ME HAS DADO, YO SIN TI NO EXPLICARÍA QUIEN SOY AHORA, PERO SIN TI APRENDERÉ A SER MÁS FELIZ DE LO QUE LO FUI CONTIGO.

Vuela alto como solo tu sabes hacerlo, desde aquí abajo te ves muy bonito querido baloncesto

Hasta siempre.

Patricia Argüello Cuenca ( ex – jugadora profesional)